Como profesionales del derecho y la justicia, a menudo nos centramos en los procesos, las leyes y las instituciones. Pero la verdadera prevención no empieza en Tribunales, sino en la mesa del comedor.
Con los recientes cambios en el Régimen Penal Juvenil (Ley Nro. 27.801) - próximamente vigente - , es más importante que nunca que los padres asuman un rol activo en la concienciación de sus hijos. No se trata de infundir miedo, sino de brindar herramientas y criterio.
¿Por qué es vital esta conversación?
1. La edad sí importa: Muchos adolescentes (y sus padres) desconocen que a partir de los 14 años ya existe responsabilidad penal. No todo “queda en nada”. Las consecuencias son reales y pueden marcar su futuro.
2. Lo digital es real: Lo que pasa en las redes sociales cuenta. Difundir fotos sin consentimiento, amenazar u hostigar, no son “cosas de chicos”, pueden constituir delitos. El mundo digital no es una zona libre de ley.
3. El grupo no es un escudo: La presión de pares es fuerte, pero hacerlo entre varios no reduce la responsabilidad individual. Cada uno responde por sus actos. Seguir al grupo no exime de las consecuencias legales.
4. La intención no elimina la responsabilidad: Frases como “fue un chiste” o “estábamos jugando” no tienen peso legal ante una amenaza, un robo, una pelea grabada o daños a la propiedad. La justicia evalúa los hechos, no solo las intenciones.
Nuestro rol como adultos:
La prevención empieza en casa. Como padres, tutores o referentes, tenemos la responsabilidad de informar con claridad, explicando los límites y las consecuencias legales de sus actos, sin tabúes. También la de supervisar y acompañar, conociendo sus entornos, tanto físicos como digitales. Asimismo, fomentar la empatía y el criterio, ayudándolos a entender el impacto de sus acciones en los demás. Enseñarles a decir “no”, dándoles la fuerza para alejarse de situaciones de riesgo y no ceder a la presión de grupo.
Un adolescente informado es un adolescente que toma mejores decisiones. Hagamos que la conversación sobre justicia juvenil sea parte de su educación, por su propio bienestar y el de toda la sociedad.